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Cómo nos Pueden Ayudar Nuestras Mascotas: Terapia con Animales

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Quizás en numerosas ocasiones has escuchado la historia de cómo un perro ayudó a alguien con depresión, o una mascota amada hizo que una persona con Alzheimer volviese a tener recuerdos. La equinoterapia, por ejemplo, ayuda a cientos de niños con autismo a salir adelante. Todos estos son casos muy reales. Y el efecto de estos animales en las personas tiene su explicación psicológica. A continuación te presentamos una breve explicación de lo que ocurre cuando se tratan algunas enfermedades con Terapia Asistida con Animales.

Lo primero es aclarar que la mayoría de las enfermedades que se pueden tratar con esta terapia, usualmente necesitan ser acompañadas por otro tipo de tratamiento profesional médico. Es importante no descuidar lo científico, aún cuando se buscan salidas alternativas. Las enfermedades que pueden ser tratadas con Terapia Asistida con Animales son: discapacidades físicas, retraso mental, demencia, autismo, esquizofrenia, depresión, Alzheimer, y muchas más.

Como son demasiados casos, hemos escogido las enfermedades más comunes en Latinoamérica para describir en más profundidad el impacto que genera este tratamiento.

1. Depresión

En el caso de la depresión, el animal (idealmente un perro que bien puede ser adoptado, o Golden Retriever, Terranova, Maltés, Yorkshire, Collie y San Bernardo) funciona como una herramienta, que genera en el paciente un renacer de instrospección y evaluación de sí mismo y su mundo. Al ser la mascota un ente externo; el paciente va recuperando la confianza en lo que no proviene de él, lo de afuera poco a poco deja de asustar.

Además, el acto de sostener o acariciar a un animal reduce la ansiedad (lo cual es un síntoma clásico de la depresión), aumenta la concentración de endorfinas, mejora el humor, despierta su interés por otra criatura fuera de él. Esto mejora sus habilidades sociales, lo que le permite una mejor reinserción al mundo “real”.

2. Baja autoestima

La aceptación incondicional que presenta una mascota hacia su amo, es uno de los factores claves en la recuperación de la autoestima. Para tu mascota tú eres lo más importante; para gente que se siente poco apreciada, o que constantemente ha señalado que no es tomado en cuenta, una mascota podría ser la solución. Nunca pasarás inadvertido para tu mascota, siempre querrá verte y eso reafirmará (sobre todo en niños y jóvenes) la idea de que tienes un lugar especial en el mundo.

3. Autismo

Una de las Terapias Asistidas con Animales más comunmente usadas para tratar el autismo es la equinoterapia, en la que el paciente participa en varias sesiones con caballos (tanto acariciándolos, como caminando a su lado, montándolos, observándolos). La ventaja que tienen este tipo de terapias para niños con autimo parten desde el reconocer a un ser externo, e interactuar con él de manera no verbal. Esto estimula el cerebro del paciente, y pronto puede querer buscar más de ese contacto físico.

Eventuamente las desmostraciones de afecto que tenga el paciente con el animal se trasladarán a su vínculo con las personas, por lo que reduce el ensimismamiento, y hace que el sujeto perciba su entorno de forma más segura, entonces puede aventurarse a experimentar más sin tener tanto miedo o ansiedad. Además, específicamente en el caso de la equinoterapia, el calor cororal que transmite el caballo a la mano del paciente distiende la musculatura quita las tensiones.

Una de las cosas más relevantes de esta terapia, es que si se genera un contacto constante del paciente con animales, poco a poco va a generar un sentido de empatía, primero hacia el animal, y prontamente hacia el resto de las personas.

4. Alzheimer

Si el paciente tuvo una mascota previo a contraer la enfermedad del Alzheimer, el efecto que éste animal tendrá sobre su memoria sería aún mayor. Muchos pacientes con Alzheimer llegan a un punto en su enfermedad en el que la violencia física pasa a ser parte de su vida diaria. Existe cierto enojo, pero mayormente hacia las personas. Una paciente con Alzheimer difícilmente será violento con un animal (a menos que tenga fobia). Es por esto que una mascota resultaría ideal para ellos.

Los mantendría acompañados, les ayudaría con su ansiedad, y, por sobre todo, ayudaría a reactivar la memoria o ralentizar el proceso de degradación de ésta. Si la mascota estuvo desde antes con la persona, activará zonas de memoria en el cerebro aunque el mismo paciente no sepa o recuerde con seguridad al animal, el estímulo de todas formas es efectivo.

En adición, traerá alegrías al presente del paciente, y lo hará sentir menos solo.

Fuente: Terapia cognitiva y terapia asistida con animales en el tratamiento de la depresión, Tesis por Camila Piqueras (Universidad de Belgrano)