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Adopcion de Perros

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Cachorros

¿Estás pensando en dar el gran paso de adoptar un perrito? Si es así, en Petly te contamos que la opción de adoptar cachorros no es la única que tienes, los perros adultos son una buena alternativa dependiendo de tu situación. ¿Quieres saber que es más conveniente para ti? Entérate aquí.

No hay nada tan adorable como un cachorro. Lindos y tiernos, la mirada de un cachorro puede derretir cualquier corazón. Si adoptas uno, tendrás que acompañarlo en su crecimiento y educarlo. Un perro adulto puede ser un encanto, también. Si adoptas un perro adulto, podrás saltarte las etapas de desarrollo de los cachorros. Después de que se acostumbre a la nueva rutina de su familia, tu perro va a estar dispuesto a ser tu compañero constante.

Elegir entre un cachorro y adulto puede ser una tarea difícil para cualquier persona. Cada uno tiene sus ventajas y desventajas. Antes de tomar una decisión, te recomendamos responder a las siguientes preguntas:

1. ¿Tienes tiempo para dedicarte a la crianza y formación de un cachorro?

Un cachorro requiere supervisión constante durante sus primeros meses de vida. Tendrás que llevarlos afuera siempre que necesiten ir al baño, para acostumbrarse. También tendrás que preocuparte de enseñarle modales y buen comportamiento. Así que si trabajas en tu casa o tienes flexibilidad de horario, ¡un cachorro ideal para ti! Si no, considera un perro adulto que ya tenga su personalidad formada.

2. ¿Tu estilo de vida es propicio para criar a un perro?

¿Eres una persona hogareña o te gusta mucho salir? Las personas que prefieren quedarse en casa en lugar de salir ya van un paso adelante a la hora de criar un cachorro. Si tienes una agenda social muy activa que no permite cachorros, considera un adulto que ya esté entrenado.

3. ¿Tienes hijos?

Si tienes un bebé o niño pequeño en tu familia, es posible que debas esperar unos años antes de adoptar un perro (cachorro o adulto). Los niños son curiosos y accidentalmente pueden dañar al perro – y viceversa. Si tienes niños mayores, ellos pueden ayudar con las tareas asociadas tanto con la crianza de un cachorro como el cuidado de un adulto (con tu supervisión, por supuesto). Si eliges un perro adulto, asegúrate de que sea tolerante con los niños juguetones.

4. ¿El costo es un problema?

Aunque los cachorros y los adultos tienen una cierta cantidad de costos asociados, el dinero que se invierte al adoptar a un cachorro es mayor que al de un adulto, por lo que si tienes problemas económicos, es aconsejable considerar un adulto. En cualquiera de los dos casos, siempre que es mejor adoptar a un perrito que lo necesite, en vez de comprar uno.

Esperamos que estas preguntas te ayuden a ti y a tu familia a decidir qué es lo que quieren. Ten en cuenta también tu experiencia en la crianza de un cachorro, el presupuesto, el futuro y el nivel de actividad de tu hogar. Recuerda que aunque los cachorros son adorables, muchos perros adultos también están buscando hogares.

Foto por: @manyfires

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Helena es una perrita café, de raza indefinida, tiene una línea oscura en el pelaje de su lomo, y un rostro amigable. Probablemente es el tipo de perro que has visto miles de veces al caminar por las calles, y jamás te has detenido a acariciar. La recogí de la calle el año 2009; y es una de las pocas cosas en mi vida de las que no me arrepiento.

Resulta que un día Helena estaba durmiendo de lo mejor en medio del suelo, mientras yo veía un entretenido partido de fútbol, cuando entre respiraciones profundas y ronquidos (si, mi perrita ronca), a la Helena se le escapó un gas; un peo, un ruidosísimo peo. Imagínense lo tremendo que fue, que ella misma despertó espantada de su sueño y se puso a correr en círculos temiendo que alguien la persiguiera. La verdad es que el hedor a gas sí la perseguía, y sin importar cuánto tratase de correr en mi minúsculo departamento, no iba a lograr huir de él.

La escena me produjo tanta risa, que al temor de Helena por su monumental gas, se le sumó el shock de mis estrepitosas carcajadas. Se me acercó (probablemente pensando que estaba teniendo un ataque o algo similar), y se recostó sobre mis pies, mientras yo no podía para de reír, lo cual probablemente no era lo mejor que podía hacer ya que se me estaba agotando todo el oxígeno disponible en la casa y quizás hasta muriera intoxicada por el gas de Helena. Incluso me imaginé los titulares “Joven muere intoxicada con peo mortal de perrita quiltro”.

A pesar de todos los esfuerzos de concentración que le puse a la tarea de dejar de reír (mientras Helena seguía con sus ojos fijos en mí, tratando de entender lo que ocurría), mis carcajadas no se detuvieron hasta varios minutos después. Recién entonces tuve las fuerzas suficientes para levantar a la Helena del suelo, y darle un gran abrazo.

Se dice que cuando somos niños reímos en promedio 300 veces al día. Cuando ya crecemos, ese número va disminuyendo, y si tenemos mucha suerte, logramos reír 80 veces al día en promedio. En cuanto a mí, de un tiempo a esta parte soy afortunada si me río una vez al día.  Quizás el estrés y el afán me han robado mis carcajadas, pero mi Helena, mi querida quiltra, recogida de la calle, de edad indefinida, es mi fuente inagotable de felicidad, sé que sin importar cuánto tiempo pase, ella me regalará todas las risas que me faltan para cumplir una cuota saludable. Es el mejor regalo que nos pueden dar los perros.

Si tienes alguna pregunta sobre, cómo entrenar a tu perro, escríbenos un comentario abajo. Si quieres leer más consejos, inscríbete! y síguenos en FacebookGoogle +Youtube y Twitter.